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Emprender desde adentro

Emprender desde adentro

¿Quién nunca escuchó una historia de éxito que fue resultado de correr un riesgo, de experimentar, de convertir un error en un logro? 

Si Nike no hubiera corrido riesgos, la zapatilla de básquet más famosa de la historia no existiría. Si Google no se hubiera arriesgado, nunca hubiera comprado la plataforma más popular para compartir y ver videos del mundo. Si 3M no hubiera fallado intentando crear un adhesivo súper fuerte, nunca hubiéramos tenido nuestros amados post-its. 😂

Sin riesgos, sin experimentación, sin fallas en el camino, no hay historias de éxito.

Pero la realidad es que no fueron ni Don Nike, ni Don Google, ni Don 3M quienes propusieron la idea riesgosa, la idea que se convertiría en un gran éxito para esas gigantes empresas. Quienes pusieron en juego sus puestos, quienes se animaron a ir un poco más allá, quienes transformaron la historia de esas organizaciones, fueron colaboradores de los cuales poco se conoce, pero que fueron trascendentales para esas historias de éxito. Sin Sonny Vaccaro, ejecutivo de marketing, Nike nunca hubiera conseguido trabajar con uno de los mejores jugadores de todos los tiempos: Michael Jordan. Sin Susan Wojcicki, gerenta de marketing, Google no hubiera pensado en comprar Youtube que, de hecho, no era una marca sólida en ese momento. Sin Spencer Silver y Art Fry, 3M nunca hubiera producido los post-its, que comenzaron siendo un intento fallido de crear un producto distinto.

La adaptación y la innovación son fundamentales en un contexto en el que los cambios son permanentes y la evolución tecnológica transgrede todo tipo de límites. Sin embargo, la mayoría de las veces, innovar conlleva un riesgo, que alguien tiene que animarse a correr.

 Es decir, detrás de todo riesgo, hay alguien que se animó a tomarlo. Una persona con una idea, una dirección que la avaló, un equipo que acompañó su ejecución. Toda una cultura organizacional que le permitió levantar la mano para proponer algo que quizá en ese momento podía sonar ridículo

Esas personas, las que buscan e identifican nuevas oportunidades, las que innovan, las que crean valor para las compañías, son conocidas como intrapreneurs. Es decir, personas con la capacidad de pensar y actuar como emprendedoras dentro de los entornos corporativos.

¿Quién no quiere tener varias de esas en su organización? ¡Obvio! Todos… 

Para que esas personas existan, debe haber una cultura que las aliente a ser proactivas, creativas e innovadoras. Que les brinde la libertad y la autonomía para generar ideas, asumir riesgos y desarrollar proyectos que puedan mejorar la empresa, aumentar la eficiencia o crear un nuevo producto o servicio. Una cultura que impulse el aprendizaje continuo, que dé lugar a la experimentación, aún si esta no es exitosa. Una cultura que empodere a sus colaboradores, que establezca liderazgos horizontales y fomente la colaboración y el trabajo en equipo. 

El desafío de las organizaciones, hoy, es el de desarrollarla e impulsarla.

¿Cómo desarrollamos e impulsamos una cultura intrapreneur?

Desarrollar entornos ágiles y flexibles. Dar espacio a que todas las personas propongan, sin miedo a ser juzgadas; probar ideas, en lugar de discutirlas; priorizar la agilidad por sobre la burocracia.

Dar lugar a la experimentación. Y también al error. Quienes tienen miedo a equivocarse, no se atreven a tomar riesgos. Incentivar a las personas a animarse, implica asumir que no todos van a ser éxitos, pero sí aprendizajes. 

Dedicar tiempo. Evidentemente, no se puede destinar la mayoría de las horas de trabajo a proponer, desarrollar y ejecutar nuevas ideas. Pero si no se permite a las personas dedicar al menos un mínimo de tiempo, es imposible innovar. 

Dar el ejemplo. ¿Qué queremos decir con esto? No es suficiente con que el mensaje de quienes ocupan la dirección y gerencia apunte al desarrollo de este tipo de cultura, sino que deben ser su comportamiento y conducta los que reflejen el espíritu intraemprendedor.

“La única forma de que las compañías se mantengan jóvenes y relevantes es intraemprender” nos dijo uno de los mayores ejemplos de intraemprendedurismo que conocemos, Gabriel Allasia.

Spoiler Alert!

Una cultura intrapreneur no se desarrolla de la noche a la mañana. Ir de cero a cien casi nunca fue posible. Pero eso no debe ser una traba para ir de cero a uno, de uno a dos, de dos a tres y así hasta llegar a cien. No importa el tiempo que tome, lo importante es empezar. Solo hay que animarse a dar el primer paso. 

¿Te gustaría desarrollar un mindset intrapreneur en tu organización? ¡Sabemos cómo hacerlo! Consultanos para saber más.

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